|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 13 de Marzo de 2011 22:15 |
|

El mismo Dios es el autor del matrimonio: En aquel día dijo el Señor Dios “no es bueno que el hombre esté solo, voy a hacerle a alguien como él para que lo ayude” (Gn 2,18). En la entraña de su naturaleza lleva el hombre grabado el designio de Dios para el matrimonio. Por eso el hombre abandonará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne (Gn 2,24). Un hombre y una mujer: una carne, un amor, una entrega, y para siempre. Y aún más allá del atractivo natural, más allá de la pasión, más allá de la alegría y la dificultad, hasta llegar a ser “una sola carne”.
Dios, que ha creado al hombre por amor, lo ha llamado también al amor, vocación fundamental e innata de todo ser humano. Porque el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios que es Amor.
Habiéndolos creado Dios hombre y mujer, el amor mutuo entre ellos se convierte en imagen del amor absoluto y sin defectos con que Dios ama al hombre. Este amor es bueno, muy bueno, a los ojos del Creador y este amor que Dios bendice es destinado a ser fecundo y a realizarse en la obra común del cuidado de la creación. La Sagrada Escritura afirma que el hombre y la mujer fueron creados el uno para el otro. La mujer, su otra mitad, su igual, le es dada al hombre por Dios como un "auxilio", representando así a Dios que es nuestro "auxilio".
Dios ama a la familia y por ello la bendice, haciéndolos cocreadores del reino (Gn. 1,28) mas aun la guarda de todo peligro y la protege de todo mal (Gn. 7, 1.7.16b).
Dios quiere hoy esposos decididos a amarse de verdad, a entregarlo todo por amor; pero que además habite en sus corazones el anhelo y el deseo sincero y vehemente de donarse mutuamente, que brote todo el amor que se han manifestado, lleno de humildad y sencillez, abrazando siempre la cruz de Cristo. Que orando juntos desarmen sus corazones de toda soberbia, orgullo y vanidad. (Tob. 8,6-7)
|
|
Última actualización el Domingo, 13 de Marzo de 2011 22:41 |
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 20 de Febrero de 2011 14:39 |
|

Arrepentirse y creer.
“Habiendo entrado Jesús en Jericó, atravesaba la ciudad. Había allí un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los cobradores del impuesto y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo conseguía en medio de tanta gente, pues era de baja estatura. Entonces se adelantó corriendo y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí. Cuando llegó Jesús al lugar, miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida, pues hoy tengo que quedarme en tu casa.» Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Entonces todos empezaron a criticar y a decir: «Se ha ido a casa de un rico que es un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: «Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien le haya exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más.» Jesús, pues, dijo con respecto a él: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, pues también este hombre es un hijo de Abraham. El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. »”
Este pasaje bíblico nos demuestra el proceso humano, y el proceso divino que termina en la conversión y salvación del hombre, que es el designio principal Divino, es decir, la voluntad de Dios. El cristianismo es una religión caracterizada por un aspecto muy importante, y es que en el cristianismo no es el hombre quien busca a Dios, si no Dios quien nos busca a nosotros. Esta situación la vemos claramente planteada en este texto. Iniciando por el 1 versículo del capítulo 19 donde Jesús estaba pasando por Jericó. En todos los capítulos anteriores del evangelio de Lucas podemos ver como Jesús va desde Galilea, en donde evangelizaba y vivía hacia Jerusalén, donde culminaría la historia de la Salvación. Pero en este recorrido Jesús va pasando por todas las Ciudades que podía (Lc 13,22), y en cada ciudad sembraba su granito de arena convirtiendo a algunas personas, que empezaban a creer en él y se encargaban de hacer creer a muchos. Pero estas personas no buscaron a Jesús, fue Jesús quien las buscó al entrar a esta ciudad. Así pasa en este pasaje, inicialmente Jesús entra a Jericó, y seguramente en su corazón estaba la intención de buscar a Zaqueo.
Nos dice el evangelio que Zaqueo era el jefe de los cobradores de impuesto y muy rico. Según la cultura Judía, los recaudadores de impuestos eran
|
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 20 de Febrero de 2011 14:10 |
|

¿Quién es el espíritu Santo?
Es la tercera persona de la santísima trinidad, que procede del padre y del hijo. Es la persona que siempre ha estado en los hombres para guiarlos, desde los primeros profetas hasta cada uno de los católicos de la actualidad. Es aquel encargado de revelar la verdad plena .
Jesús nos anunció la venida de su espíritu 5 veces (jn 15-16) y no lo anunció como el consolador que vendría a guiarnos y acompañarnos. Así pues el cuerpo de Jesús no está entre nosotros pero si su espíritu.
13 Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
14 El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
15 Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: «Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes». (Jn 16,13-15)
La partida de Jesús y la venida del espíritu santo no significan que Jesús no está más con nosotros pues desde el principio hasta el fin de los tiempos, cuando Dios envía a su hijo, envía también a su espíritu, que nos une a Cristo en la Fe.
El espíritu santo Es
|
|
Última actualización el Domingo, 20 de Febrero de 2011 14:38 |
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 20 de Febrero de 2011 13:48 |
|

Todos, como humanos que hemos escuchado de Dios, unos creen, otros incluso le tienen respeto. Pero en la actualidad existen imágenes muy erradas de Dios. Por ejemplo unos piensan en un Dios que todo lo prohíbe, que castiga, que trata a su creación con severidad. Incluso las culturas primitivas veían también a sus Dioses de esta forma, y creían que existían varios Dioses. Pero sus creencias estaban erradas. Fue allí donde se inició la revelación del Dios único y verdadero. Un Dios cuya esencia no es la que el hombre creía, no es un Dios de prohibición, no es un Dios interesado, ni rencoroso, es un Dios de profundo amor por su creatura. Desde que se inició la revelación de Dios al mundo, por medio de Israel se ha dado a conocer como un Dios que ama su creatura, y si no la amara no la hubiera creado.
Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces, pues, si algo odiases, no lo habrías hecho.(Sab 11,24)
¿Como es el amor de Dios?
La respuesta es
|
|
Última actualización el Domingo, 20 de Febrero de 2011 14:38 |
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 23:01 |
|
SEGUNDA SECCIÓN
LA ORACIÓN DEL SEÑOR:
Padre nuestro
Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
|
Pater Noster
Pater noster qui es in caelis: sanctificetur Nomen Tuum; adveniat Regnum Tuum; fiat voluntas Tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie; et dimitte nobis debita nostra, sicut et nos dimittimus debitoribus nostris; et ne nos inducas in tentationem; sed libera nos a Malo. Amen
|
|
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 22:31 |
|
CAPÍTULO TERCERO
LA VIDA DE ORACIÓN
567. ¿Qué momentos son los más indicados para la oración?
2697-2698 2720
Todos los momentos son indicados para la oración, pero la Iglesia propone a los fieles ritmos destinados a alimentar la oración continua: oración de la mañana y del atardecer, antes y después de las comidas, la Liturgia de la Horas, la Eucaristía dominical, el Santo Rosario, las fiestas del año litúrgico.
«Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar» (San Gregorio Nacianceno).
568. ¿Cuáles son las expresiones de la vida de oración?
2697-2699
La tradición cristiana ha conservado tres modos principales de expresar y vivir la oración: la oración vocal, la meditación y la oración contemplativa. Su rasgo común es el recogimiento del corazón.
LAS EXPRESIONES DE LA ORACIÓN
569. ¿En qué se caracteriza la oración vocal?
2700-2704 2722
La oración vocal asocia el cuerpo a la oración interior del corazón; incluso quien practica la más interior de las oraciones no podría prescindir del todo en su vida cristiana de la oración vocal. En cualquier caso, ésta debe brotar siempre de una fe personal. Con el Padre nuestro, Jesús nos ha enseñado una fórmula perfecta de oración vocal.
|
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 22:25 |
|
CAPÍTULO SEGUNDO
LA TRADICIÓN DE LA ORACIÓN
557. ¿Cuál es la importancia de la Tradición respecto a la oración?
2650-2651
A través de la Tradición viva, es como en la Iglesia el Espíritu Santo enseña a orar a los hijos de Dios. En efecto, la oración no se reduce a la manifestación espontánea de un impulso interior, sino que implica contemplación, estudio y comprensión de las realidades espirituales que se experimentan.
FUENTES DE LA ORACIÓN
|
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 22:18 |
|
CUARTA PARTE
LA ORACIÓN CRISTIANA
PRIMERA SECCIÓN LA ORACIÓN EN LA VIDA CRISTIANA
534. ¿Qué es la oración?
2558-2565 2590
La oración es la elevación del alma a Dios o la petición al Señor de bienes conformes a su voluntad. La oración es siempre un don de Dios que sale al encuentro del hombre. La oración cristiana es relación personal y viva de los hijos de Dios con su Padre infinitamente bueno, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo, que habita en sus corazones.
CAPÍTULO PRIMERO
|
|
Última actualización el Domingo, 22 de Agosto de 2010 22:23 |
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 21:27 |
|
CAPÍTULO SEGUNDO
«AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO»
CUARTO MANDAMIENTO: HONRARÁS A TU PADRE Y A TU MADRE
455. ¿Qué manda el cuarto mandamiento?
2196-2200 2247-2248
El cuarto mandamiento ordena honrar y respetar a nuestros padres, y a todos aquellos a quienes Dios ha investido de autoridad para nuestro bien.
|
|
Última actualización el Domingo, 22 de Agosto de 2010 22:12 |
|
Escrito por Alejandro Henao González
|
|
Domingo, 22 de Agosto de 2010 21:15 |
|
CAPÍTULO PRIMERO
«AMARÁS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZÓN, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS»
PRIMER MANDAMIENTO: YO SOY EL SEÑOR TU DIOS. AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS
442. ¿Qué implica la afirmación de Dios: «Yo soy el Señor tu Dios» (Ex 20, 20)?
2083-2094 2133-2134
La afirmación: «Yo soy el Señor tu Dios» implica para el fiel guardar y poner en práctica las tres virtudes teologales, y evitar los pecados que se oponen a ellas. La fe cree en Dios y rechaza todo lo que le es contrario, como, por ejemplo, la duda voluntaria, la incredulidad, la herejía, la apostasía y el cisma. La esperanza aguarda confiadamente la bienaventurada visión de Dios y su ayuda, evitando la desesperación y la presunción. La caridad ama a Dios sobre todas las cosas y rechaza la indiferencia, la ingratitud, la tibieza, la pereza o indolencia espiritual y el odio a Dios, que nace del orgullo.
|
|
|